DIY - Rueda tu primer cortometraje

Hacer tus propias películas es sencillo, efectivo, divertido y garantiza que tu interpretación mejore. Aquí te ofrecemos una guía básica para empezar a rodar tu propio cortometraje.
La historia #
El elemento más importante de una película es la historia, porque una buena historia siempre da lugar a una buena película.
Al ser un cortometraje, la historia puede ser muy sencilla: solo tres escenas. ¡Y puede que te sorprenda lo fácil que es escribir una historia simple!
Sigue este esquema:
- Un personaje tiene un objetivo que alcanzar, pero hay un obstáculo en el camino
- Intenta superar ese obstáculo, pero solo consigue empeorar la situación
- Encuentra una solución (o quizás toma un rumbo diferente y mejor) o recibe su merecido
Por ejemplo:
- Joel está enamorado de María, pero María ni siquiera sabe que existe
- Joel intenta regalarle a María una caja de bombones, pero cuando la ve con otro hombre se distrae y casi se mete en medio del tráfico
- Emma lo salva justo a tiempo; sus miradas se cruzan, y Joel le entrega los bombones…
o bien:
- Karl llega tarde a una entrevista de trabajo y no encuentra dónde aparcar
- Ve una plaza libre, pero Glykeria está a punto de ocuparla: ¡Karl se la quita!
- Karl entra a la entrevista y descubre que quien lo va a entrevistar… es Glykeria.
Mantenlo simple. Todo lo simple que puedas. Así irá bien.
Pero pase lo que pase, añade problemas. Nadie quiere ver una película donde todo sale perfecto: queremos tensión y dificultades.
Y, siendo honestos, como nadie verá estos primeros intentos, ¡tampoco importa demasiado si la historia no es brillante por ahora!
El equipo #
Para hacer una película necesitas al menos tres personas. Si encuentras a otros dos actores, perfecto, porque podéis ir turnándoos delante y detrás de la cámara. No importa si ninguno de vosotros ha hecho esto antes; de lo que se trata es de aprender, así que mientras entréis con entusiasmo y con la mente abierta, todo irá bien.
El equipo técnico #
Solo necesitas un smartphone. Las cámaras que llevan son más que suficientes para este proyecto y, seamos realistas, no vas a por un Oso de Oro: lo haces para practicar.
¿Micrófono? Si te lo puedes permitir, genial; si no, el del teléfono es suficiente. O, si eres listo, ¿quién necesita diálogos en una película? Las dos historias de arriba se pueden contar sin pronunciar una sola palabra.
¿Trípode? Si puedes. Pero aquí no buscamos la perfección, sino la experiencia.
El rodaje #
Dedica un fin de semana a rodar tu película. Graba más material del que crees que necesitas: cuanto más, mejor. Rueda cada escena varias veces; al final, todo es práctica. Interpreta cada escena de maneras distintas; de nuevo, se trata de practicar y de ganar experiencia.
Si estás delante de la cámara, ganarás experiencia como actor. Y si estás detrás, te darás cuenta de que los actores necesitan comportarse de una determinada manera para que la película funcione.
Y luego, edita #
Si puedes editar en un ordenador, perfecto; si no, puedes editar directamente desde el móvil. Lo interesante es que el simple hecho de editar ya te enseña muchísimo, aunque uses un programa muy básico.
(Aunque hay varios editores gratuitos disponibles online o ya instalados en tu teléfono, si quieres profundizar en la edición, uno de los mejores programas que puedes usar es Da Vinci Resolve, que es 100% gratuito y de nivel profesional. Puedes descargarlo aquí.)
Después, súbelo a YouTube o Vimeo.
El resultado #
No será una maravilla. No ganará ningún premio. Y puede que incluso quieras esconderla para que nadie la vea jamás.
¡Pero eso no es lo importante!
Lo importante es que has hecho una película, y que has actuado en una película.
Constará en tu perfil de IMDb y en tu currículum, y ya podrás decir que sí, que tienes experiencia y que eres actor.
¿Y después? #
Después haces otra película, que será un poco mejor. Y luego otra, que también será un poco mejor. Y antes de que te des cuenta habrás rodado una docena de cortometrajes y, lo más importante de todo, habrás aprendido una cantidad enorme sobre la interpretación.
- Estar detrás de la cámara te enseñará cómo actuar delante de ella
- Editar te enseñará continuidad y qué no debes hacer cuando interpretas
Y quizás lo más importante: cuanto más actúas, más confianza ganas y más relajado te ves en cámara. Así, cuando te llamen para una producción más grande, podrás entrar al set con seguridad y estar tranquilo cuando el famoso director grite, ¡Acción!
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