Intimidad 15: Emoción vs Acción
Aquí es donde las escenas de intimidad se vuelven realmente interesantes.
Actuar bien no consiste en lo que haces, sino en cómo lo haces.
Cualquiera puede aprenderse el texto y sentarse en una silla, pero hacer que resulte creíble exige comprender la motivación del personaje.
Piensa en la vida real: ¿por qué tienen sexo las personas, por ejemplo?
- Para demostrar amor o sentirse amadas
- Por obligación o para procrear
- Por deseo físico o placer
- Para vengarse de alguien
- Para evitar que una pareja se vaya
- Para pedir perdón o consolar
- Para dominar o por curiosidad
- Para complacer a alguien
Cada razón genera emociones distintas y afecta a cómo interpretas la escena. Un beso de despedida antes de la guerra se siente completamente diferente a un beso seductor o a un beso de reconciliación.
Lo que queremos decir es sencillo: no te quedes atrapado en las acciones físicas. Trabaja el porqué de ese momento íntimo para tu personaje. Pregúntate por qué está besando, coqueteando o siendo sexualmente agresivo.
Interpreta la emoción, no la acción. Deja que los movimientos físicos nazcan de la razón y el sentimiento que los sustentan. Cuando sabes por qué estás comprometido en la escena, las acciones cambian de forma natural.
Esto hace que tu interpretación sea más sutil y creíble, y es lo que distingue las grandes escenas íntimas de las que resultan incómodas.
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