Interpretación en cine vs interpretación en teatro

Los actores con experiencia suelen decir que hay una gran diferencia entre actuar en cine y actuar en teatro.

Es célebre la frase de Michael Caine en la que afirmaba que mientras que el teatro "es una operación con bisturí", el cine "es una operación con láser".

Pero ¿qué quiso decir? ¿A qué se refieren los actores cuando hablan de esa diferencia?

En este artículo analizamos en qué se diferencian el cine y el teatro para los actores y su forma de interpretar.

Orden y duración #

Una obra de teatro empieza en la página 1, avanza escena a escena en orden y termina en la última página; cuando se representa, puede durar dos horas.

Una película puede tardar 3 semanas o 3 meses en completarse (o incluso más), y es muy probable que se ruede empezando por la escena 27, luego la 89 y después la 2; es decir, completamente fuera de orden.

Para el actor, esto significa que tienes que mantener vivas las emociones de cada escena. Por ejemplo, tu personaje puede sentirse vulnerable en la escena 23 y, tres semanas después, cuando ruedes la escena 24, tienes que recordar que en la escena anterior estabas en ese estado de vulnerabilidad.

Algunos actores han llegado a elaborar tablas con las emociones de cada escena.

La clave: los actores de cine necesitan comprender la emoción de cada escena y estar atentos al desarrollo de su personaje a lo largo de la historia.

Intimidad #

El cine es, sin ninguna duda, mucho más íntimo que el teatro.

En teatro, tus acciones deben ser visibles para el espectador miope que está sentado a 100 metros en el fondo del patio de butacas, de ahí los movimientos exagerados y los grandes gestos.

En cambio, en cine la cámara puede estar tan cerca que un solo ojo llene toda la pantalla, y el menor movimiento o parpadeo lo ve todo el público.

Lo mismo ocurre con el sonido. En teatro, tus palabras deben llegar nítidas hasta el espectador duro de oído que está al fondo, entre las sombras.

Pero cuando estás rodando, el micrófono ultrasensible captará el más leve suspiro y lo hará resonar por toda la sala de cine.

En la práctica, la interpretación cinematográfica es más "pequeña" y "silenciosa". En teatro podrías expresar asco echando la cabeza hacia atrás y haciendo una mueca; en cine puedes transmitir la misma reacción con un leve temblor en la comisura de los labios.

La clave: en el cine, interpreta con naturalidad, como en la vida real, y sobre todo, mantén la contención.

Repeticiones #

En teatro no tienes la oportunidad de repetir una escena si se te olvida el texto o algo sale mal. Tienes que seguir adelante como puedas.

En cine, en cambio, puedes probar ideas distintas en cada toma e introducir cambios sutiles para ver qué funciona.

La clave: en el cine, prepara varias opciones para cada escena y permítete experimentar.

Lo conocido #

El público habría recibido con indignación a Laurence Olivier si, interpretando a Hamlet, hubiera dicho: "Ser o no ser: eso es lo que me pregunto."

Esto se debe a que muchas obras son tremendamente familiares para el público, y muchos espectadores conocen el texto al pie de la letra.

Por supuesto, los estrenos no tienen ese problema, y si un actor comete un error, nadie en el público se enterará.

Pero prácticamente ninguna película (salvo las adaptaciones de obras de teatro) tiene un guion grabado en piedra. Si el teniente coronel Kilgore hubiera dicho "he llegado a apreciar el olor del napalm por la mañana", nadie se habría dado cuenta.

Está claro que no suena tan bien como el original, pero al público le habría dado igual.

Y lo mismo se aplica, claro está, a los personajes. Todo el mundo sabe (o cree saber) cómo era Hamlet, pero el público no tenía ni idea de cómo iba a ser Amélie antes de que se estrenara la película. Podía ser exactamente como quisieran el director Jean-Pierre Jeunet y Audrey Tautou.

La clave: en teatro, respeta el texto; en cine tienes más libertad para experimentar e improvisar.

Preparación #

Cuando participas en una obra de teatro, lo más probable es que empieces en una sala de ensayos con el resto del elenco y el director, y que juntos vayáis construyendo la obra.

Como grupo, experimentaréis, probaréis ideas distintas, os retroalimentaréis mutuamente y iréis dando forma al espectáculo hasta que esté listo para subir a escena.

Al mismo tiempo, probablemente estaréis aprendiendo el texto.

Con el cine, todo es muy diferente.

Una vez que tienes el guion, te sientas solo, aprendes tu texto e intentas visualizar mentalmente cómo quedará cada escena y cómo hay que interpretarla.

Cuando por fin llega el día del rodaje, puede que conozcas a los demás actores por primera vez diez minutos antes de rodar. Y quizás tengas unos momentos a solas con el director para repasar la acción… o quizás no.

Y cuando ruedas la escena, el director puede perfectamente pedirte que olvides todo lo que habías preparado y que pruebes algo completamente diferente.

La clave: tienes que estudiar el guion en profundidad por tu cuenta, conocerlo a fondo y preparar distintas opciones para interpretar cada escena.

Conclusión #

No des por hecho que, porque hayas triunfado en el teatro, también lo harás en la pantalla. Ni al revés.

Así que si estás pasando de un medio al otro, recuerda: ¡no des nada por supuesto!

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